La vida sigue igual
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Planeta Deporte: “Alves, Puyol y Abidal: bajas para la COPA”El estreno europeo en el Top 16 de Gescrap Bizkaia confirma que todo sigue igual en lo que se refiere al juego bilbaíno. Hubo opciones, pero se dilapidaron.
Podíamos dejarlo solo con el título y que el lector recopilara las diferentes crónicas de este medio y/o de los demás, para darse cuenta de que “la vida sigue igual” o el conocido “nada ha cambiado”, en el Gescrap Bizkaia. Titulares manidos y sobados hasta la saciedad, pero fieles a la hora de reflejar la realidad por la que atraviesan los hombres de negro. Y eso que el estreno europeo, entre los dieciséis mejores de Europa no podía empezar mejor, tuteando e incluso poniendo contra las cuerdas a todo un Motepaschi Siena, referente en el baloncesto italiano y venido a grande en las ultimas temporadas.
Sin vértigo y sin temor al Palaestra de Siena, el inicio, si bien no tan fulgurante como los de Vitoria y Turquía, si atisbaban una mejoría notable en la propuesta del equipo. Incluso la televisión encargada de retransmitir el choque anunciaba una variante desconcertante hasta ese momento en el quinteto inicial, Raúl y Jackson jugaban de inicio, pero debió ser que alguien metió la pata hasta el corvejón, o bien la mesa de control del partido o el que leyó el roster y lo hizo pasó al emisor de la señal de TV. Hubiera sido la noticia destacada, Katsikaris cambiaba de criterio para provocar la duda en el rival. Pero no. Hasta en eso las cosas no variaban.
Y restregándome los ojos, observaba impertérrito como con defensa tras defensa, ataque tras ataque, para luego volver a defender, a base de bien, los hombres de hierro, de acero hasta ese momento, se escapaban piano, piano en el marcador. El engominado Simone Pianigiani, tiraba absolutamente de todo en busca de la solución deseada, pero esta no llegaba y eso que la barra libre, para Moss y StoneRook, en forma de mamporros, era más que notable y notoria.
Frenadas sus referencias claves como Bo, el macedonio, Andersen el sueco y Rakocevic, el incombustible, la producción italiana era más bien escasa, pero… a perro flaco todo son pulgas.
Y cuando mejor pintaban las cosas, cuando la veteranía de la plantilla se debía hacer notar, cuando la serenidad debía ser el arma arrojadiza, llegó la espantada, la cagarruta de turno, la diarrea mental y el espasmo habitual en forma de pánico. Y todo cuando apenas quedaban cuatro minutos para irse al descanso. Se abrió el parcial que provocó la hemorragia pertinente en el equipo bilbaíno. Y para que seguir, de ahí hasta el final un querer y no poder, vamos…como siempre en esta temporada.
Ni arbitrajes ni historias. Las carencias evidenciadas por este equipo son más que evidentes, desde el puesto de base, hasta el pivot, pasando por los demás, unos más otros menos, pero como siempre fiado al estado de gracia de la muñeca de alguien, y así no pueden salir las cosas. Podrá sonar la flauta, es verdad, pero con la racanería del marcador de ayer, 67 puntos de vellón, no se puede ganar, fuera de casa, ni a un equipo de senior provincial.
Ya no hay filosofía. Eso, parece, se ha muerto, no se sí se podrá resucitar como a Lázaro, pero tendrán que hacer unas buenas maniobras de reanimación si quieren que este “muerto”, se ponga en pie.
Como ven, la vida sigue igual, nada ha cambiado.
Foto: Katsikaris, abonado a la protesta. Fuente foto: El Correo.com
