19 de mayo de 2012

Implacables

Juan Carlos Romo | 02/09/12 - 13:23 h.

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El Bilbao Basket arrolla a un timorato Real Madrid que no supo salvarse en el infierno de Miribilla.

No hay bestias negras ni morales, ni comidas de coco de antemano, ¿o sí? Han cambiado mucho las cosas de un tiempo a esta parte. Atrás han quedado las derrotas abultadas de los inexpertos hombres de negro ante los todopoderosos madrileños. Derrotas que, no obstante, formaban parte del camino que había que recorrer por aquel entonces. Eso lo sabíamos todos y nadie se sorprendía por ello, ni siquiera se criticaba un ápice, era considerado normal y un peaje a pagar y que permitiera, en un futuro próximo, estrechar las diferencias entre ambos equipos.

Fue en la temporada 2008/2009, y en el Bizkaia Arena, cuando se consumó la primera gesta del equipo entrenado, en aquel entonces, por Txus Vidorreta. 88-81 fue el resultado. Hombres como Vázquez, Markota, Recker, Pasalic, Seibutis y Salva Guardia, fueron los que certificaron el comienzo de una nueva etapa en la historia de los enfrentamientos entre ambos equipos, hombres y nombres de los que ya solo nos queda el recuerdo y que formaron parte de la construcción de lo que hoy es el Gescrap Bizkaia.

Aquella vez fue la primera vez, ayer, en lo que se llama ahora, el infierno de Miribilla, se consumó, una vez más, una victoria estruendos por la repercusión negativa que tiene en algunos medios madrileños en los que la vara de sacudir estopa comienza a blandirse de forma peligrosa para los intereses de Laso. Otros, prefieren quedarse con la última acción de Jackson, en la que el americano es descalificado por la acción ante Llul, junto con Singler, sumado a esta guerra sin venir a cuento, en lugar de juzgar y valorar el triunfo de los hombres de negro como algo normal.

Antes decíamos que el Real Madrid, juegue bien o juegue mal, siempre está ahí como enemigo y es cierto, pero ayer, se quemó, mejor dicho ardió como una tea embadurnada de keroseno, y a la que, además, le fue aplicado más combustible por el “suicida” Laso, el cual, cosa rara, no fue capaz de sacar la manguera y bajar la temperatura de los bilbaínos, con un tiempo muerto. De lo cual me alegro, es evidente. A la acción descollante de los diablos no hubo reacción y todos se quemaron a lo bonzo.

Ya no hay tantas diferencias entre el novato y el experto, aunque ayer, diría que los noveles e inexpertos fueron los designados como equipo que practica el baloncesto más vistoso, cierto es, pero hay veces que no solo vale con el ataque, la defensa debe ser, siempre, un factor sobre el que cimentar la consistencia y resistencia y ayer ese factor fue dominado de cabo a  rabo por los únicos dueños y señores de la pista bilbaína, el Gescrap Bizkaia.

Defensa activa y fluidez ofensiva, con un  acierto inimaginable, al que poco o nada se puede oponer y ante este tipo de avalanchas, solo queda rezar y confiar en capear el temporal de la mejor manera posible. Los blancos no lo tenían muy difícil, a priori, mantener el average particular de dieciséis puntos, no parecía tarea complicada, hasta incluso la derrota se les podía pasar por la cabeza, pero en ningún caso lo que sucedió en un escenario que empieza a ser fatídico para ellos.

Cambio radical de escenario en la clasificación. Golpe de timón de consecuencias imprevisibles para el Real Madrid, por lo negativo y esplendidas para los hombres de negro que pasan a depender exclusivamente de sí mismos para lograr el pase a cuartos de final de la Euroliga, hecho este que, de consumarse, sumaría una nueva muesca en los hitos de este club.

Brutal, simplemente. Tal vez haya mejores adjetivos para calificar lo vivido ayer en el Bilbao Arena e incluso alguno que englobe o abarque, mejor, todo lo sucedido en el interior del infierno bilbaíno, pero he de reconocer que, y a pesar del tiempo transcurrido, solo se me ocurre este o mejor, tal vez, el de implacables y despiadados certifique de mejor manera el atropello al que se sometió al Real Madrid, desde el primero, hasta el último jugador.

EDITORIAL por Jordi Gil

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