Error de Pablo Laso
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Planeta Deporte: “Alves, Puyol y Abidal: bajas para la COPA”En el mundo del baloncesto la cordura y la mesura forma parte del ADN de este deporte. Se ha visto, una vez más, en la organización de la reciente Copa del Rey donde ocho aficiones han compartido recinto y han coincidido en jornadas festivas por la Barcelona más turística.
Los partidos se desarrollaron con deportividad en la pista y en las gradas, en un clima de sana competencia deportiva, como así reflejaron las crónicas de la prensa acreditada, entre ellos, PlanetaDeporte.net con Alex Conde enviado especial.
Llamó la atención que no se pusiera el himno español, circunstancia que es optativa cuando no concurre ningún miembro de la Familia Real. Fue mejor así y de esta manera se evitaron los silbidos al himno acaecidos los dos últimos años en Bilbao y en Madrid.
En la esperada gran final entre F.C. Barcelona y el Real Madrid, hubo un vencedor incontestable que dominó a lo largo y ancho de los cuarenta minutos y correspondió al Real Madrid. Los vencidos reconocieron la licitud y superioridad de los rivales y estuvieron en la cancha, como es preceptivo, y felicitando al campeón en la entrega del merecido trofeo de campeón al capitán Felipe Reyes.
Presidiendo la final estaban los dos presidentes, Pérez y Rosell que tuvieron un exquisito comportamiento; el primero, manteniendo la compostura en la Llotja y desatando su entusiasmo en el vestuario, mientras que el blaugrana mantuvo una elogiable serenidad y accedió al vestuario derrotado para insuflar ánimos a un equipo ganador que ha conseguido once de los catorce títulos posibles en los últimos tres años.
La nota disonante la puesto, ya en Madrid, el entrenador blanco Pablo Laso con unas declaraciones fuera de lugar y políticamente incorrectas al manifestar sobre Juan Carlos Navarro: “No creo que Navarro sea un líder. Puede ser un líder en anotación, pero un líder se ve en otras cosas”. Lo hizo en la cadena obispal en su programa deportivo en la hora bruja.
Discrepamos de las declaraciones de este entrenador, pues Navarro - que jugó mermado po su fascitis - es el líder de la mejor selección de Europa, (junto con Pau) y el abanderado de este Barça campeón.
Las celebraciones por el triunfo conquistado no han cesado y hoy se ofrece el trofeo a las instituciones locales de la ciudad. Laso deberá concentrar los esfuerzos para el partido crucial de mañana contra el Unicaja en la Euroliga, en donde su clasificación ya depende del desacierto de los rivales.
Al margen de la inoportunidad de Laso, es evidente que está recogiendo los frutos de una gran inversión con un rejuvenecido cuadro que apunta crecimiento y estabilidad. No obstante, es precipitado hablar, como interesadamente se está haciendo, de un cambio de ciclo de un equipo al que las últimas piezas incorporadas no han demostrado aún su potencial. Mañana el equipo puede clasificarse para octavos de final líder de grupo, mientras su rival firmaría ser segundo del suyo y, además, aún comanda la liga. Es decir, está vivo en los dos campeonatos más importantes.
El deporte tiene estas cosas, un equipo que acaba de sucumbir en su pista con dos derrotas sonadas, que crearon alarmismo en las altas esferas madridistas, obtiene, contra pronóstico y con pleno merecimiento, la Copa del Rey.
Felicidades a Pablo Laso por su dirección en la pista, pero convengamos que estuvo un tanto lenguaraz, pareciéndose a su homónimo de la otra sección y apartándose del libro de estilo del deporte de la canasta.
