19 de mayo de 2012

A media luz

Juan Carlos Romo | 01/13/12 - 08:57 h.

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Planeta Deporte: “Alves, Puyol y Abidal: bajas para la COPA”

Primer triunfo fuera de casa del Gescrap Bizkaia en otro final agónico cuando tuvieron el partido en franquicia.

Tarde pero llegó. Y no será cosa de hacer ascos a este triunfo obtenido en una pista caliente como es el Príncipe Felipe de Zaragoza. Un triunfo rayano, eso sí, en la racanería de un marcador pobre y mísero que, por desgracia, abunda demasiado en la competición ACB. Es incomprensible como se puede ganar un partido anotando 62 puntos del ala. Esto habla por si solo de lo que se pudo ver en la pista.

Ambos equipos estuvieron fallones en exceso, tal vez porque el peso de entrar en la Copa, el CAI, y el otro por la absoluta necesidad de ganar, sí o sí, para evitar oir ya las primeras señales de alarma y desasosiego, llevaron el partido a un cúmulo de despropósitos en algunas fases del mismo. Para alguno, la lectura puede ser que se defendió mejor y por eso los guarismos tan bajos del rival. No diré que no, es cierto que algo se mejoró en defensa, pero los hombres de negro siguen adoleciendo de la serenidad necesaria para solventar partidos que tienen en franco trámite.

Podía valer aquello de el fin justifica los medios y que hoy no estábamos en la pista para realizar florituras y encandilar al público. La orden eran tajante, la victoria era el único resultado posible, de uno, de dos o de doscientos y en ello, es cierto, se aplicaron los jugadores de Katsikaris.

Pero, así mismo, quedó demostrado en el inicio del tercer cuarto que este equipo sabe jugar al baloncesto. Cuando se centraron en la faena, apretaron en su parcela defensiva y corrieron, fue cuando mejor rodaron las cosas y de ahí, ese parcial de 0-14 que dejaba el marcador en +13. ¿Demasiado premio? No, el inicio de partido y el cambio de Mavro por Fischer, más la aparición de Blums, para frenar a Bracey Wright, a pesar de sus heridas, indicaban que el partido se planteaba a cara de perro y que no iba a verse ni un atisbo de concesión en la pista.

Marko Banic, el mejor del partidoPero la alegría de este equipo convertido en pupas, duró lo que un caramelo a la puerta del colegio. Carlos Cabezas, con más rabia que otra cosa, se merendó el solito al equipo bilbaíno y enjuagó, con solvencia, el marcador adverso hasta ese momento. Demostrado quedaba, una vez más que este equipo es de mantequilla y que no sabe poner coto, freno a la hemorragia, cuando esta comienza a producirse.

El pánico apareció en los hombres  de negro y las sensaciones de otro fracaso estrepitoso se instalaron entre todos nosotros. A falta de colectividad, individualidad. La aparición de Jackson, en el último suspiro, con una bomba que no entra, pero la capacidad para ir a recoger su propio rebote y la anotación posterior, liberó definitivamente al equipo que supo aguantar el tirón cajista hasta el final. Aunque no es menos cierto que, tras la canasta final de Banic, se permitió un lanzamiento de Cabezas que podía haber supuesto la prórroga y ya sabemos lo que sucede en estos casos

Hay algo más de penumbra, ya no es todo tan oscuro, un poco de luz se atisba al final del túnel, pero urge una mejora más profunda, mas notoria. Jackson y Banic volvieron, en parte, a sus guarismos más habituales, Fischer notablemente mejor en las tareas defensivas y por encima de todos, en mi opinión, Janis Blums, todo coraje y brega, además del acierto inicial, primero por anular a Wright y segundo por que siempre tiene que hacer el trabajo sucio que otros no desean por su insolidaridad defensiva. No me olvido de Mumbrú, menos anotación, pero inmenso con el rebote y alguna acción determinante como para destacarle en el juego y Vasileidais, menos minutos, menos puntos, pero también certero en algunos momentos y obligado a jugar por la quinta falta de Blums.

Mejora, sin duda, esencial para la recuperación del ánimo y de la expulsión de la carga de pesadumbre que estos jugadores tienen en la mochila, pero que obliga a seguir creyendo en si mismos y a soltar el miedo, ese que atenaza desde el inicio de temporada.

Algo más de luz, aunque lo justo sería decir a media luz.

 

Banic, el mejor del partido. Foto:ACB Media

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